LA ADMINISTRACIÓN EDUCATICA BAJO EL ENFOQUE DE LAS TRES PRINCIPALES TRADICIONES DE CIENCIA Y RACIONALIDAD
Son tres las principales tradiciones:
· La empírica analítica.
· La Hermenéutica – Interpretativa y
· La Crítica – Social.
Cada uno de los cuales incorpora su propia filosofía del conocimiento y un conjunto de conceptos prácticos de las cuales se derivan conceptos y comportamientos en la administración de la educación.
Los puntos de conflicto se centran en temas de:
· Epistemológicos
· Naturaleza de la práctica.
· La administración educativa.
· Tipo de formación que su desempeño requiere
En otras palabras, los temas centrales son los relacionados con:
· La naturaleza de la investigación.
· La objetividad y subjetividad.
· La relación entre los principios abstractos y los hechos concretos.
Uno opta de por un paradigma por el modo de entender la realidad de la organización escolar, los problemas de la práctica administrativa en la escuela.
Aquí tenemos las tres grandes cuestiones que debe plantearse tanto los administradores como los administrados de la organización educativa.
¿De cuantas formas se puede conceptualizar la administración educativa? ¿Se trata de conceptualizaciones complementarias o incompatibles? ¿Se apoya cada una en diferentes sistemas de valores?
¿Tiene sentido la controversia sobre la teoría y la investigación de la administración educativa? ¿Cómo debe proceder el educador para discernir entre lo provechoso y lo superfluo?
El conocimiento teórico, producto, en parte de la investigación de la administración educativa, ¿Cómo puede transformado en acción administrativa, en sistema de administración y organización y en política educativa? ¿Cómo pueden los administradores hacer uso práctico de los conocimientos que tienen a su alcance?
De hecho que estas tradiciones tienen su paralelo correspondientes en los enfoques tradicional, fenomenológico y crítico. Cada uno incorpora una teoría del conocimiento, una concepción propia de los componentes práctico, ético, ideológico y político. Cada uno pueda ser utilizado también para formular un concepto e administración educativa.
LA RACIONALIDAD TÉCNICA EN LA ADMINISTRACIÓN EDUCATIVA
Positivismo y ciencia empírica – analítica. Se basan en la ciencia empírico – analítico (Habermas, 1971; Popkewitz, 1980). Algunos autores se refieren a ellos como positivismo o positivismo lógico. Se afirma que el conocimiento de la realidad social es objetivo, una imagen neutral de los hechos, e independientes de las convicciones y de las actitudes de quienes lo poseen. Aparece en forma las relaciones causales entre los acontecimientos y las propiedades e los sistemas sociales que pueden aislarse para sus análisis.
Si la teoría es describir y explicar el mundo social, entonces la teoría es de naturaleza hipotético – deductivos y comprende un conjunto de asunciones de las que pueden deducir proposiciones que pueden ser comprobadas empíricamente de forma públicamente verificable, utilizando como guías operativas las normas y los procedimientos de las ciencias físicas, incluyendo, siempre que sea posible la cuantificación.
El resultado de la experimentación y observación es un proceso continuo de rechazo o de confirmación de las proposiciones y de generación a otras nuevas. El criterio de verdad para cualquier afirmación son los hechos empíricamente determinados. La casualidad tiene un proceso lineal; se trata de una dirección en sentido único desde la variable independiente hasta la dependiente. Existe una separación entre la teoría y la práctica.
Control Técnico y Practica administrativa. La estructura lógica de la ciencia empírico – analítico en la que influyen sistemas hipotéticos – deductivos y modelos causales, significa exactamente, a posibilidad de la predicción y la manipulación de los elementos de la vida social. Es decir, la validez del conocimiento reside en su utilidad técnica.
La acción instrumentada inherentes a la ciencia; es la racionalidad técnica que se aplica a la elección entre medios alternativos y de control de los mismos. Mediante un proceso de retroalimentación se determinan si los resultados están en consonancia con las necesidades y las funciones del sistema y se justifican los cambios que se pretenden introducir y que tendrán muchas consecuencias para la vida de los profesores, de los alumnos y de otros integrantes del sistema.
Por lo tanto la ciencia empírico – analítico; no puede ofrecer criterios para determinar el grado de validez y de utilidad de los objetivos de una organización, ni la calidad de la experiencia en las instituciones educativas. La forma en que esta ciencia entiende la acción y la experiencia supone una serie de limitaciones para los administradores, cuyos criterios se reducen a cuestiones instrumentales. Los planes, políticas y modos administrativos están determinados y de ser necesarios, racionalizados desde el punto de vista de su relación funcional con asuntos tales como la conducta del alumno, los resultados de aprendizaje, la eficiencia y el entusiasmo del profesor y el tipo, grado de participación de los padres.
Absolutismo científico e ideológico tecnocrática. La lógica del positivismo aboca en un absolutismo científico, según el cual la ciencia empírico – analítica es la única fuente de conocimiento verdadero sobre el hombre y sobre la sociedad. Es una ideología en dos sentidos.
En primer lugar, conforma el conjunto de creencias y de asunciones que las personas utilizan para dar sentido a su experiencia diaria, para organizarla y actuar sobre ella; utiliza el termino “input”, “Output”; sistema de retroalimentación, funcional, responsabilidad y base de datos.
En segundo lugar; es una ideología que deben basarse en la eficiencia racional y en los principios y la metodología científica, reduce la toma de decisiones q un problema técnico cuya solución precisa de la información y de las estrategias instrumentales que solo los técnicos expertos pueden aportar, con lo que no tiene sentido al debate político en la toma de decisiones. Ello significa que se rechaza cualquier discusión sobre valores y que por ejemplo, quedan encubiertos los intereses que de hecho están sirviendo los sistemas administrativos.
Ciencia e intereses humanos. Si a la ciencia empírica – analítica se lo entiende como el producto de las personas, de una interacción social concreta, entonces hay dos formas de considerarla como constitutiva de valores y de intereses. En primer lugar podemos atender a la teoría del conocimiento, de los intereses humanos y de la acción comunicativa desarrollada po Jurgen Habermas, filosofo alemán. Habermas postula tres intereses humanos genéricos vinculados a tres aspectos básicos de la existencia social.
1. El trabajo, referido al interés de las personas por manipular y controlar su entorno.
2. La interacción simbólica, referida al interés práctico por la acción comunicativa y la comprensión mutua.
3. El poder y la autoridad, que alimenta el interés de las personas por emanciparse de las limitaciones innecesarias de la estructura de dominación.
Cada interés es cognitivo y constitutivo de conocimiento, puesto que el sistema de acción en el que se basa da origen a la necesidad de un modo particular de entender la realidad y de actuar sobre ella. Los sistemas de interacción simbólica y los sistemas de poder y de autoridad son la base de los intereses que prefiguran, respectivamente, las ciencias hermenéutico – interpretativos y las critico – sociales.
Existe una lugar para la ciencia empírico – analítica si se aplica de forma crítica y autoreflexiva. En otras palabras, si se aplica con conciencia de que el conocimiento obtenido lo es solo con relación de una realidad creada socialmente e históricamente determinada – es decir, una realidad en la que pueden existir, en parte, unas relaciones que, en principio, pueden ser transformadas – La acción instrumental basada en el conocimiento predictivo debe acompañarse de una “ideología crítica” para poder asegurar que el control alcanzado sirva a intereses liberadoras y no a intereses represores.
Racionalidad Práctica y administrativa Educativa.
La Ciencia hermenéutico – interpretativa. La crítica fenomenológica de las concepciones tradicionales sobre administración educativa se basa en la ciencia hermenéutico – interpretativo. “Podemos definir la hermenéutica como la ciencia de la interpretación o la fenomenología de la comprensión “. Se pretende revelar el significado de las acciones de las personas, tanto en términos de sus propios objetivos e interpretaciones individuales como en términos de los conjuntos de normas sociales, o de prácticas sociales, que rigen y dan sentido a aquellas acciones dentro de unos contextos sociales determinados.
Según este modelo la teoría es específica para los individuos y los grupos particulares e intentan demostrar que el objetivo de los actos y de las experiencias y aquello que los hace inteligible lo establecen los individuos, las reglas sociales y las asunciones básicas sobre la sociedad, las organizaciones y la naturaleza humana. El significado reside en las intensiones y en las interpretaciones humanas; que están en continuo negociación y renegociación y se reproducen y se transforman constamente mediante la interacción que, a su vez, conforma y es conformada por las reglas y por las asunciones sociales. La realidad social está constituida por individuos y por grupos concretos, que solo pueden conocerla en términos de sus propios valores, sus intensiones y sus motivaciones.
Ciencia interpretativa, naturaleza humana y administración educativa. Está prefigurado por el interés humano cognitivo, en el entendimiento mutuo entre los miembros de un grupo social o entre las personas de diferentes grupos sociales. La base para que conciba el conocimiento es su utilidad práctica para su vida cotidiana. La hermenéutica hace posible la comunicación o ayuda a superar las deformaciones que en ella pueden darse.
La administración educativa se propone intensificar la comunicación y el entendimiento entre las personas y los grupos que lo integran una institución educativa. Su objetivo es conseguir una escuela que responda mejor a las esperanzas que las personas depositan en ella; tal propósito requiere un conocimiento de valores, las aspiraciones y las intenciones individuales y culturales.
La administración educativa como práctica crítica.
La Naturaleza de la ciencia social crítica. El conocimiento empírico es ideológico porque plantea la realidad social, que es su objeto, como algo no problemático; es decir que ignora que dicha realidad esta constituida socialmente y en ella se incluyen valores e intereses, algunos de las cuales pueden ser contrapuestos.
Para la ciencia social crítica una ley que se ha demostrado ideológica funcionará en un sentido práctico si se aplica con fines instrumentales dentro del orden social del que en parte, es elemento constitutivo.
La naturaleza de la ciencia social crítica se hace evidente en la crítica de la ciencia hermenéutica – interpretativa. Transciende las limitaciones de la comunicación porque su propósito es delimitar las condiciones para una comunicación sin distorsiones y porque ofrece una metodología para dar justificación a las normas. El entendimiento muto es posible cuando las personas se comprenden unas a otras; acuerdan la base factual sobre la que son sinceras entre sí y sus manifestaciones son correctas, dado el contexto en que se producen.
Por debajo de la ciencia social crítica alienta una filosofía democrática participativa; la ciencia social crítica utiliza tanto el conocimiento de la ciencia empírico – analítico como el de la ciencia social interpretativa; pero mediante la auto reflexión y la crítica transcienden sus intereses de control y de entendimiento mutuo respectivamente, y los integran en intereses de emancipación.
Teoría Crítica y Administrativa Educativa. Se rige desde el punto de vista por unos valores explícitos y confesos. El administrador educativo trata de entender la sociedad en la que trabaja, con la mente puesta en hacer efectivos los valores de justicia social, autodeterminación, igualdad de oportunidades, liberación de la autoridad represora, autenticidad en las relaciones sociales y bienestar de la comunidad.
El administrador fundamenta su práctica en una comprensión de los factores que se oponen a la puesta en práctica de dichos valores. Un objetivo importante es la desmitificación de las estructuras, los procesos y las ideologías sociales; es decir entender si nuestros legítimos intereses son atendidos de forma adecuada por el orden social existente. El administrador trata de comprender por qué las escuelas tal y como están constituidas en la actualidad siguen estando asociadas con la desigualdad de oportunidades. La escuela como práctica de libertad y cuyos objetivos sea el consenso, libre comunicación y sin deformaciones y la puesta en práctica de la democracia participativa.
El enfoque crítico deja al administrador educativo en mejoras condiciones para:
· Interpretar el sentido que tienen para las vidas de los estudiantes, de los profesores y de la comunidad las situaciones, acontecimientos y las tendencias sociales.
· Desarrollar una teoría del aprendizaje y de la docencia adecuada en sus aspectos sociológicos y emancipadores en sus propósitos.
· Descubrir aquellos que es posible alcanzar en as escuelas en términos sociales y políticos.
· Valorar y modificar la política educativa y formular otra nueva sobre la base de su potencial emancipatorio.
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